lunes, 4 de julio de 2011

el cementerio alegre



Esta pintoresca necrópolis se encuentra en Sapanta y, dicen, es uno de los lugares más visitados de Rumania. En sus coloridas lápidas se muestran ilustraciones que tienen relación con la vida del difunto o incluso representan su muerte. Al parecer, la tradición la empezó un artesano llamado Stan Ioan Patras en 1935, quien tallaba las lápidas a mano, algo que se sigue haciendo tal cual en la actualidad. Un homenaje irónico a la muerte y una manera humorística de afrontarla, sin los tabúes a los que nuestra sociedad nos tiene sometidos. La guinda de este funesto pastel son los epitafios (inscripciones, para los de ciencias) que acompañan a las tumbas:


"Aquí descansa mi suegra, si hubiera vivido otro año más, yo ocuparía su lugar"
"Aquí yace mi mujer, fría como siempre" 
“Y otra cosa que mucho me gustaba era sentarme al calor de una taberna acompañado de un vaso de vino y una mujer siempre que fuera la mujer de otro.” 
"Aquí yace mi marido, al fin rígido"
"Señor, recíbela con la misma alegría con la que yo te la mando"
"Tanta paz encuentres, como tranquilidad me dejas"

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